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Hacemos lo que decimos que hacemos
y eso lo hacemos bien
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Ideario
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El Colegio Ramón y Cajal es un Centro no concertado, con titularidad privada, de iniciativa particular, que se organiza en tres Centros diferentes: Un Centro de Educación Infantil de Primer Ciclo (0-3 años), otro de Educación Infantil de Segundo Ciclo (3-6 años) y un Centro de Primaria, E. S. O. y Bachillerato, que viene teniendo actividad desde 1961, cuando surge en la calle López de Hoyos, 370, para trasladar sus instalaciones posteriormente a las actuales de Arturo Soria, 206 y Navarro Amandi, 3, ampliándose posteriormente con los Centros de Educación Infantil de López de Hoyos, 386 y Matías Turrión, 23 y 25. A pesar de tratarse de Centros independientes, y ubicados en distinto, aunque muy próximo lugar, creemos que el Proyecto Educativo debe ser común a todas las etapas y ciclos educativos que se imparten en los Centros.
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El Colegio Ramón y Cajal conjunta una plantilla unida y estable, mayoritariamente formada en el propio Centro, al que dedica en exclusiva su tiempo, responde de su trabajo, afronta reflexivamente sus problemas y vive cada jornada con ilusión e interés, siendo esta plantilla la encargada de llevar a la práctica los distintos diseños curriculares.
El Colegio Ramón y Cajal es una entidad con dos vertientes, la oficial, común a todo Centro adscrito al Ministerio, y la propia o específica que nos identifica y define.
Conscientes de nuestra misión, nos reafirmamos en la idea de seguir trabajando con sencillez y sin arrogancia; más atentos al fondo que a la galería; imprimiendo a nuestro quehacer tesón, ilusión, alegría y, destacadamente, una conducta seria y limpia.
Y por responsabilidad de lo que es y lo que comporta la vida, nuestro afán es agotar la vocación en favor de unos alumnos, de unos hijos, que sin desdoro para la tradición familiar sean mañana puntales en el desafío que el futuro les plantee.
En nuestro Centro la condición social del alumnado no influye en las relaciones, y conscientes de que la primera escuela es la familia, aspiramos a ser su continuidad repartiendo por igual saber, paciencia, desvelo y cariño.
Familia y Colegio; Colegio y familia en una misma dirección para conseguir antes la meta: La educación e instrucción de nuestros alumnos, sus hijos.
Puntos básicos de nuestro ideario
- El enfoque del centro debe ser el de ayudar a cada alumno a aprender a usar su mente de una forma productiva.
- Las metas del centro deben ser simples: que cada alumno domine un número de destrezas y áreas de aprendizaje fundamentales. El aforismo de que "menos es más" debe primar: las decisiones sobre el programa de estudios deben ser dictadas con el objetivo de que cada alumno manifieste y exhiba dominio y logro, no por el esfuerzo de cubrir simplemente el contenido de cada curso.
- Las metas del centro deben aplicarse a todos los alumnos, aunque los métodos para alcanzarlas puedan ser tan variadas como los alumnos mismos.
- La enseñanza y el aprendizaje deben ser personalizados al punto máximo posible.
- La metáfora dominante en el centro debe ser la del "alumno como trabajador", en lugar de la más conocida del "maestro como portador de los servicios de instrucción". El profesor debe preparar más las "clases", en lugar de preparar sólo la "materia".
- El mensaje del Centro debe enfatizar de una forma explícita y consciente los valores de una expectativa sin ansias ("espero mucho de ti"), de confianza (mientras los alumnos no abusen de ella) y de decencia (los valores de justicia, generosidad y tolerancia, unidos a la moral, respeto, delicadeza y fe), debiendo ser los padres colaboradores esenciales en la educación de sus hijos.
- La dirección y los profesores deben considerarse en primer lugar generalistas (profesores y eruditos de educación en general), y en segundo lugar, especialistas (expertos en una disciplina en particular)
- Primacía del descubrimiento propio: los alumnos deben tener tareas que les requieran perseverancia, aptitud, destreza, imaginación, autodisciplina y que les permitan obtener logros significativos. Una de las principales tareas del educador consiste en ayudar a sus alumnos a vencer sus temores y descubrir que tiene más que ofrecer de lo que ellos piensan.
- Posesión de ideas: hay que enseñar fomentando la curiosidad de los alumnos sobre el mundo, mediante la creación de situaciones de aprendizaje que provean materia de pensamiento.
- La responsabilidad por el aprendizaje: El aprendizaje es tanto un proceso específico de descubrimiento personal como una actividad social. Cada uno de los alumnos aprende internamente y por sí mismo y como parte de un grupo. El centro debe fomentar que sus alumnos sean cada vez más responsables de su propio aprendizaje personal y colectivo.
- Éxito y fracaso: a todos los alumnos se les debe garantizar una porción justa de éxito en el aprendizaje para cultivar la confianza, capacidad de tomar riesgos y de sobreponerse a los retos cada vez más difíciles que deben enfrentar. Sin embargo, también es importante que experimenten el fracaso para superar las inclinaciones negativas, prevalecer ante la adversidad y aprender a convertir la falta de habilidad en oportunidades.
- Colaboración y competencia: deben unirse el desarrollo individual con el grupal para que se manifiesten el valor de la amistad, la confianza y el logro colectivo. Los alumnos no deben competir uno contra otro, sino contra sus mejores y más rigurosos estándares personales de excelencia.
- Diversidad e inclusión: estos dos conceptos aumentan la riqueza de ideas, de causa y efecto. Los alumnos deben aprender a convertirse en guardianes de la tierra y de las generaciones futuras: Hay que educar para el futuro de nuestros alumnos y no para nuestro pasado.
- El mundo natural: una relación directa y respetuosa con el mundo natural refresca el espíritu. Hay que seguir el espíritu de Giner de los Ríos y de la Institución Libre de Enseñanza. Las salidas a la naturaleza deben ser motivo de estudio y de trabajo. Nuestros alumnos no sólo deben ver "madera en los bosques", sino todo lo que los mismos encierran y significan.
- Soledad y reflexión: la soledad, la reflexión y el silencio reabastecen nuestras energías y abren nuestras mentes. Los alumnos deben tener tiempo para estar solos y explorar sus propios pensamientos, hacer sus propias conexiones y crear sus propias ideas. En ese momento, hay que darles la oportunidad de intercambiar sus reflexiones con los demás y con los adultos.
- Somos la tripulación, no los pasajeros de esta vida. Una de las principales funciones del centro es preparar a sus alumnos con las actitudes y destrezas necesarias parea aprender de otros y servir a los demás, el poder creativo, la habilidad para solucionar problemas y la aceptación de los demás. Hay que estimular a los alumnos para que investiguen, valoren y partan de sus propias y diversas historias, talentos y recursos, así como las de otras comunidades y culturas.
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